Abre los ojos:
─ A ver, ¿Cómo quiere que se lo cuente? No lo iba a entender, no lo entiendo ni yo. Él se puso a hacer café, y yo empecé a cotillear en sus cosas. Y de repente, sentí esa estupidez que por lo visto le da a mucha gente.
─ ¿Qué sentiste?
─ Que la quería, ¡Dios! Me da vergüenza hasta decirlo.
-En mi sueño estabamos igual que ahora.. aunque bueno, habia alguna cosa distinta..
- Si?
-En mi sueño no llueve..
¿Quién sabe con certeza lo que empuja a dos personas a encontrarse?
Sabes que después no hay nada, ¿verdad?
- Sí... y eso es lo peor de todo.
Qué opinas?
- ¡Estoy impresionada!
- Pareces sorprendida.
- ¡En absoluto! Porque debajo de toda esa brabuconería late el corazón de un tipo mucho mas listo de lo que él cree, pero mucho menos gallito de lo que quieres hacernos creer a todos.
- Jejeje y se puede saber en que, ¿en que basas ese análisis de mi personalidad?
- En que los iguales se reconocen.
El problema con los sentimientos es que tienden a reaparecer cuando menos los esperas.
Quítese los zapatos, voy a hacerle cosquillas.....
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